La Vega

La Vega de «La Tua» se halla enclavada en la margen derecha del río Tiétar.

Geología.

La Vega de «La Tua» se asienta geológicamente sobre una gran mancha plutónica-granítica, que es la roca que constituye toda la sierra de Gredos. Esta masa bartolítico-plutónica es bastante extensa y constituye el subsuelo de todo el Valle, encontrándose muy representado en el curso del río, más en el diluvium que en sus aluviones.

Toda esta gran faja de terrenos aluviales ha sido cultivada extensivamente desde tiempos protohistóricos hasta nuestros días, y aunque antiguamente fue terreno de monocultivo, sólo cereales, en los últimos cincuenta años se han plantado diferentes y variadas producciones con fortuna diversa.

Cultivos.

Desde antiguo en estas tierras se plantaba el pimiento, del que se elaboraba el pimentón, de merecida fama en toda España, hasta que en la década de los 30 se dejó de cultivar, para dejar paso a un monocultivo de cereales (trigo y centeno), alternando con bancales de legumbres (carillas, judías y garbanzos), productos hortícolas (pimientos, cebollas, ajos, etc.) y melonares (sandías y melones).

Todos estos productos fueron sustituidos en los años 50 por grandes extensiones de algodón y tabaco, que dejan paso en los 60 a plantaciones de frutales (manzanos y perales exclusivamente), con algunas isletas dedicadas a viñedos.

Todos estos cultivos han sido sustituidos en la actualidad por plantaciones de espárragos, conservándose testigos de cereales y praderas de avena forrajera.

Las Torres.

El despoblado medieval de Las Torres se encuentra situado al sur y dentro del término municipal de Gavilanes (Ávila), casi inmediato a la garganta homónima y a unos tres kilómetros de la desembocadura de ésta en el río Tiétar. Un camino asfaltado que parte de la antigua cantina de Gavilanes, sita en la carretera autónoma C-501, nos conduce directamente, tras kilómetro y medio de recorrido, al lugar en el que tuvo su asiento esta aldea abulense desaparecida y abandonada por sus últimos habitamtes a principios del siglo XVIII.

Su situación geográfica avala, en efecto, su nombre y fundación como núcleo defensivo alto-medieval. Emplazada al inicio del valle, desde su encumbrada posición amesetada, atalaya un amplio horizonte que comprende todo el macizo oriental de Gredos, los puertos del Pico, Pedro Bernardo y Mijares, así como los cercanos montes de la sierra de San Vicente, que la separa de Talavera.

Aspecto del interior de la iglesia-fortaleza de Las Torres, que se levantó durante el siglo XIII
La torre semiderruida tiene una planta de 6 x 6 metros aproximadamente.

Son visibles aún los cimientos de varias casas que componían la población, y mejor conservada el perímetro de la iglesia y la torre-fortaleza adyacente. Por todos los alrededores se puede observar abundante cerámica mediaval y tégulas romanas, claro indicio del origen de ambas culturas, así como grandes sillares labrados, de granito, en paredes de cercas y sobre todo en un pajar cercano. En el monte próximo al despoblado se halló hace años una necrópolis vettona de incineración con ajuares de armas y urnas.

Vista de la cara sur de la iglesia-fortaleza.
Ermita de Nuestra Señora del Helechar.

Otro lugar de cercano de interés son las ruinas de la antigua ermita del siglo XIII conocida como Nuestra Señora del Helechar.

Molinos harineros.

Cada ciertos intervalos del cauce fluvial, tanto en la garganta de las Torres como en la de Blasco Chico, encontramos estos vetustos edificios conocidos como molinos de agua. Los mejor conservados son dignos de ser fotografiados por el encanto de su arquitectura popular. Estas aceñas, pues éste es su verdadero nombre, son molinos de agua antiguos cuyas piedras circulares de moler se movían por la fuerza motriz del agua que discurría por un canal hasta el saetín, desde donde se desploma al rodezno, que con sus aspas y paletas, dinamizadas por la corriente hidráulica, conseguía rotar las dos pìedras molineras donde afluían, a través de la tolva, los cereales, centeno, trigo, cebada o maíz, y ya triturado y molido pasaba a los cedazos para su clasificación como productos de primera, segunda o tercera.

Son edificaciones de sillares labrados de granito, y todos ellos están situados a la vera de las gargantas, enlosados de piedras para resistir los embates de las posibles crecidas. En su parte superior se ubican la maquinaria y artilugios de la molienda. En la inferior o cárcavo se sitúan las aspas, que al recibir la cascada de agua ponía en funcionamiento todo este ingenio.

Los principales molinos de Gavilanes son: Molino de la Cuesta, Molino del Charco Carpintero, Molino del Labradero, Molino del Tío Perol y Molino del Tío Sabas.

Los aficionados a la pesca pueden también intentar sacar alguna trucha común en las chorreras de estos molinos o hacer un alto, admirar el paisaje y sacar la merienda.

Para conocer más sobre los molinos, hacer click aquí.

Molino de Tío Sabas, adonde venían a moler el trigo desde muchos pueblos de los alrededores.
Restos de lo que fue el Molino de El Abradero.

Estudios y Documentos

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