Ruta: Gavilanes – Risco de la Cruz.

Plano Ruta al Risco de la Cruz

  • SITUACIÓN: Vertiente sur de la Sierra de Gredos, Gavilanes (Ávila)
  • SALIDA Y LLEGADA: Calle Zahurdón.
  • DURACIÓN: 2h la ida, 1h:20m la vuelta.
  • RECORRIDO: 3kms. Tramo
  • ALTITUD: 1203m.
  • TIPO DE CAMINO: Pista forestal y senda.
  • ALTITUD DE LA RUTA: 430m

Saliendo de la Plaza del Ayto. de Gavilanes C), (678 msnm), Km. 0’000 de la ruta, nos dirigiremos al norte por la calle Gral. Mola con dirección al Barrio de Arriba y su otrora importante y hoy descuidada fuente. Pasaremos por el lindísimo rincón de El Tinajero, con su flamante fuente en la que nunca está demás llenar la cantimplora.
Pasada la Fuente del Barrio Arriba tomamos la segunda calle a la izda., supuestamente denominada en su inicio Cuesta del Castañar@), (699 msnm), Km. 0’250, para poco más arriba recibir el nombre de Cuesta de Las Rozas que pocos metros más adelante se une a la calle Del Pinar, con bonitas vistas del caserío local, ya en Barrio de la Ladera. En el último recodo de esta calle podemos deleitarnos con las imágenes que nos ofrece su mirador, justo antes del cruce de caminos del Malladero (730 msnm). Km. 0’534, a 15 mtos. del inicio. Punto de obligado paso para tomar los diferentes e importantes senderos que tienen aquí su origen.
Nos encontramos al final de las últimas construcciones, en una de las partes más altas del pueblo, el Barrio del Malladero. Dejando a la dcha., el camino de hormigón que nos lleva a Las Rozas y a múltiples rincones, a cuál más bello. Entre otros muchos la Casa de Máquinas, la Chorrera de Blasco Chico, la Sierra y pico Cabezo, etc., etc. Nos decidimos por el segundo, un pequeño sendero de tierra que nace a los pies de una recoleta talanquera de madera, que cierra el paso a una viña, y celosamente escoltado en su flanco dcho., por un solitario y buen ejemplar de pino resinero. Una vez aquí, si alzamos la vista hasta lo más alto del monte, nos sorprenderá la singular silueta del extraordinario Risco de La Cruz, nuestro destino.
A partir de este punto nos adentramos en una fantástica aventura por uno de los caminos más impresionantes del entorno inmediato de Gavilanes, el Camino del Zahurdón. Un lugar del sueño, donde la primavera y el otoño nos muestran toda la paleta de colores que la conforman, digno de la mayor protección por su riqueza paisajística y su particular ecosistema.
Cruzaremos, por primera vez, el Arroyo del Barranco o Reguero de la Lancha del Fresno, y subiendo una pequeña rampa empedrada, donde comienzan a aparecer los primeros hitos -montoncitos de pierda- que nos señalan el camino, no toparemos con los primeros Corrales del Zahurdón (759 msnm). Km. 0’705, 20 minutos. Corrales que bordearemos por la izda., haciendo caso omiso a la senda que continua de frente, paralela a la presa de riego que antaño traía el agua del Canal de Las Rozas a las fincas y huertas sitas en el caso urbano y zona oriental del término.
Sobrepasados los corrales, a escaso 100 ms., volvemos a cruzar el Reguero de la Lancha del Fresno en las primeras vueltas del serpenteante camino, mientras nos va cubriendo el joven bosque de pino en el que nos hemos ido introduciendo sin apenas darnos cuenta.
Llaneamos un poco y una de las curvas del sendero nos separa por la izda., del Riscal de las Aguzaderas (797 msnm), Km. 0’970, de grato recuerdo de juegos de la infancia.
Inmediatamente, casi de sopetón, junto a un coqueto olivar con su típica casilla de aperos, nos encontramos el simpático Mirador Natural de La Cueva O, (804 msnm). Km. 1’000, 30 minutos. Balcón cuyas humildes y hermosas vistas no nos las debemos perder.
Volviendo sobre nuestros pasos para rodear levemente el pequeño olivar por la izda., seguimos el camino correcto siguiendo los hitos que lo indican, puesto que el sendero que recorre el exterior de la pared del olivar nos lleva hasta las fincas cercanas,
Tras un minúsculo claro del bosque, el perfume de las jaras nos adentra en otro tramo del sinuoso y placentero sendero que, debidamente protegidos por los pinos y siguiendo los múltiples hitos que Io marcan, nos lleva hasta el significativo paraje de Fuente Romana a través de una mullida alfombra de agaujos. Este tramo es realmente especial y bonito. Debemos prestar atención para no tomar un pronunciado atajo que cruza en varias ocasiones el sendero principal, pues como reza el refrán «no hay atajo sin trabajo».

Fuente de Matarruya

Fuente Matarruya

Llegamos a Fuente Romana (O, (886 msnm). Km. 1’700, aproximadamente 50 minutos después de la salida. Punto de encuentro con la pista forestal que, saliendo del Polideportivo de la Dehesa y de la Plaza de Toros, llega hasta Majatunera por el ramal izdo., y hasta Mijares y El Horcajo, por El Rebollero, tomando el ramal dcho., que arranca en el cruce de la Lancha del Fresno.
Fuente Romana, enclave principal y de reconocido prestigio, a cuya fuente acompaña la popular frase: «Fuente Romana, cuando llueve mana. » Es decir, sólo podrás saciar tu sed si recientemente las copiosas lluvias han alimentado su acuífero. Años atrás el manantial brotaba en el interior de una finca privada existente bajo la pista forestal, pero al construir ésta las obras dejaron al descubierto varios de los canales subterráneos por los que discurría el agua. Situada en la margen dcha., en época de lluvias impresiona ver como brota el agua al exterior de forma espontánea por sus múltiples vías forman una presa de abundante caudal.
Continuamos unos metros arriba por la pista para seguidamente abandonarla a la dcha., accediendo a un tramo del viejo arrastradero construido para la extracción de la madera después del horrible incendio de 1986.
Rápidamente una pista forestal se cruza en nuestro camino. Esta vez es el ramal que nos lleva al término de Mijares por El Rebollero.
Nuevamente nos encontramos en un punto importante de la ruta, el Mojón del Camino del Risco (898 msnm). Km. 1’800, habremos caminado I hora. Más de 2,70 ms., de esbelta roca vertical de los que sobresalen del terreno casi 2 ms., que, como hito y seña de identidad de la ruta, marca el comienzo del tramo definitivo del sendero que nos conduce a la cima del Risco de La Cruz.
Entramos en una nueva fase del camino que va ascendiendo la cada vez más empinada ladera bajo la protectora compañía del bosque de hoja perenne. Al principio, el arrastradero rompe el viejo camino de herradura, pero a unos 300 ms., el camino vuelve a su ser y cruza por última vez el Reguero de la Lancha del Fresno que, a partir de aquí para arriba -más o menos- pasa a denominarse Reguero del Hondo del Risco por su cercanía a éste.
De izquierda a derecha y de derecha a izquierda recorremos el sendero disfrutando de su bella quietud compartiendo el frescor y el silencio, quebrado éste por el trino de los pajarillos o el canto de alguna rapaz. Una y otra vez volvemos a cruzar y a pisar alguno de los tramos del arrastradero que baja desde el Risco y El Regulador por Matarruya.
Es momento de descansar las piernas, recrear la vista y aliviar la sed. Hemos llegado a la Fuente de Las Víboras (985 msnm). Km. 2’400, tiempo estimado I hora y 15 minutos. Desde los riscales existentes junto a la fuente, y desde esta misma, podemos maravillarnos con las estupendas vistas que nos regala su mirador natural de los cercanos parajes de Las Rozas y La Cerradilla, así como del inmenso Valle del Tiétar en lontananza. Como su nombre indica no es de extrañar la presencia de alguna víbora recibiendo una sesión de rayos UV en la zona de hierba, junto a la fuente, o en las rocas próximas. iNo es broma! Debemos extremar la precaución y mirar muy bien antes de poner la mano o el pie, o sentarnos. Sobretodo esos días frescos que el sol nos acaricia gratamente.
Retomamos la marcha para afrontar el último tramo del segundo tercio de la ruta. Muy similar al primer tramo de este mismo tercio, entre el viejo camino y un comodísimo y llano tramo de arrastradero llegamos a la Rochera del Risco O, (1.040 msnm). Km. 2’800, una hora y treinta minutos. Una vez aquí puede que nos sorprenda la agradable visita de algún ejemplar de Águila Calzada surcando el azul del cielo mientras sobre el suelo se proyecte la sombra de su vuelo planeador. No muy lejos de este punto se halla El Canchuelo, otro fantástico y lujoso balcón natural.
La Rochera del Risco es un lugar a tener muy en cuenta ya que representa una bifurcación importante, con forma de tridente. El ramal central es el propio arrastradero que nos viene acompañando todo el camino y que, en algún tramo, discurre por el mismo lugar que originariamente ocupaba el sendero. Parece que nadie tuvo presente este hecho, pues se llegó a anular por completo el viejo sendero, no respetando las entradas y salidas del camino en su continuo encuentro con el arrastradero. Si tomamos el brazo de la izda., oculto por la vegetación nos lleva a El Canchuelo. Nosotros optaremos por el brazo que sale a la dcha., siguiendo los hitos de piedra. Comenzamos aquí la primera mitad del último tercio del camino.

Risco de la Cruz y Gavilanes al fondo.

Este tramo es una encantadora vereda utilizada desde antaño como atajo del camino principal. Entre esbeltos y jóvenes pinos asciende pausadamente por la cara suroeste del Risco hasta los Riscales del Tío Domingo (1.089 msnm), de funesto recuerdo. Cruzando por estrechos y atractivos pasos entre las rocas coronamos los riscales, para llegar a un rellano del terreno. Km. 3’000 del recorrido, en los que hemos empleado un tiempo de I hora, 40 minutos, más que menos. Rellano existente al final de un corto ramal del arrastradero que nace junto al Reguero y Fuente de Matarruya.
Tras un breve descanso para recuperar el ánimo continuamos nuestro caminar siguiendo los hitos que nos llevan a cruzar dos veces seguidas el maravilloso Reguero de Matarruya, arteria principal de la zona de la que toma su nombre. Junto al reguero la Fuente de Matarruya O, (1.097 msnm). Km. 3’200, distante 1 hora y 45 minutos del punto de partida. Esta importantísima fuente siempre fue lugar de reunión y descanso de nuestros antepasados en su continuo transitar hacia «La Sierra», ese emblemático, duro y especial territorio de aventuras y desventuras. El paraje es bellísimo, un verdadero oasis en mitad del bosque. En una de las últimas vueltas del viejo camino se hallaba el «Pino de Matarruya», según los mayores uno de los «abuelos» más grande y bello del todos los existentes en el monte. Arrasado en el trágico incendio del 86 aún queda su enorme tocón sobre el cauce del reguero, treinta años después de su fatal destino.
Procedemos a afrontar el tramo final de nuestra ruta tras imitar a nuestros paisanos refrescándonos el gaznate, bebiendo la rica agua que brota del manantial, y tras recuperar las fuerzas perdidas, tomando algo de alimento llegado el caso, a la sombra de los pinos y sauces que arropan a la fuente. Es a partir de este punto donde nos va a hacer más falta echar mano de las exiguas fuerzas que nos restan para superar con éxito los 300 ms. de pendiente que nos esperan antes de alcanzar la cima. Las piernas comienzan a pesar debido a Io mucho andado.
Dejando a la izda., el viejo Camino de Serranillos que pasa por El Regulador y cruza toda la Sierra de este a noroeste, desde Los Carrascales al Portezuelo, bajamos levemente de la fuente en busca del sendero. Fugaz bajada que se convierte en espejismo pues inmediatamente comienza la última rampa formada por un corto y empinado arrastradero que baja del Risco. Paciencia, estamos llegando. Sólo hay que buscarle las vueltas necesarias para hacer más llevadera la subida, siguiendo el sendero de los hitos.
Casi sin pensarlo hemos llegado al Llano del Risco, antesala de la majestuosidad del maravilloso Mirador Natural del Risco de La Cruz O, (1.166 msnm). Km. 3’600. Tiempo total para cubrir la ruta, 2 horas y IO minutos, aproximadamente.
El imponente peñasco del Risco de La Cruz es un lugar lleno de magnetismo, donde los sentidos enloquecen extasiados por las vistas maravillosas que se nos ofrecen de izquierda a derecha, desde el Artuñero (2.011 m), hasta Miravalles (2.008 m); pasando por el Puerto del Fondo o de Mijares, La Gamonosa, El Mogote, parte del pueblo vecino de Mijares, La Pinosa y su asentamiento Vettón, buena parte de los dominios del Señorío de La Adrada, la inmensa y verde planicie del corazón del Valle del Tiétar, la Sierra de San Vicente y los pueblos de su vertiente norte (La Iglesuela, Sartajada, El Almendral, Navamorcuende, Buenaventura…), mucho más alejados parte de los Montes de Toledo, nuestros queridos Lancho y Risco de La Sierpe del gran Pedro Bernardo, el bellísimo rincón de los Cotanos y Garganta del Chorro; Jarillas, el Risco del Fraile y de nuevo Miravalles, ya en la Sierra del Cabezo; y a nuestros pies, Gavilanes, ese privilegiado pueblo serrano situado estratégicamente en un altozano, orientado al sureste para recibir las cálidas caricias del astro rey.
Tranquilamente sentados en la cumbre, escuchando el silencio que nos acompaña y dejándonos llevar por la abrumadora belleza del paisaje, sólo hay que inspirar fuertemente y disfrutar al máximo de todo lo bueno que la naturaleza nos brinda, en soledad o bajo la atenta mirada de algún ejemplar de Buitre Leonado o Negro.

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